Desde hace mucho tiempo en muchos lados leo y escucho "Soltar" "Dejar ir" "Hay que soltar" "Tenés que soltar" y la verdad que si. Hay cosas, personas, situaciones y momentos que está bueno soltar, y en la teoría suena todo muy lindo y espiritual y la mar en coche. Pero en la práctica cuesta un poco, o nos cuesta entender cómo hacerlo.
¿Por qué?
Desde chiquitxs nos enseñaron a ser responsables, a hacernos cargo, a que querer es poder, nos enseñaron estructuras, como se deben hacer las cosas para conseguir un resultado.
[Las revistas y las redes tienen tips para superar algo o alguien. Una serie de pasos estandarizados como si uno fuera a preparar una comida. Llegar al último paso implica recibirse de haber superado a algo o a alguien. Cuando la verdad es que cada proceso de poder superar algo o lograrlo soltar es muy particular: Algunxs preferirán tratarlo en terapia psicoanalítica, otrxs con esoterismo, otros continuando con su vida esperando a que eso se disuelva sólo...]
Pero nunca nadie nos dijo que en nuestra vida hay un 50% de acción y un 50% de confiar en que algo también acomoda todo eso que hacemos. Y ese algo es lo que no podemos controlar, lo que no sabemos como va a salir, lo que no sabemos como va a ser el resultado final de nuestros esfuerzos. De lo que confiamos en que va a volvernos de forma positiva o de forma negativa. Y ESO... es el karma, o con otros rótulos puede ser la suerte, el destino, Dios o algún poder superior a nosotros que no sabemos muy bien como actúa porque no sabemos como va a salir.
Lo inesperado.
Entonces, ¿Por qué nos cuesta tanto soltar? Porque no nos animamos tanto a abrir la puerta a lo imprevisto, a lo incierto, porque quizás pueda llegar a entrar algo negativo a nuestra vida, porque quizás algo pueda salir mal...
Pero también hay una posibilidad de que entre algo mejor, algo que nos renueve, o que nos muestre otro punto de vista.
Dicen que el tiempo lo cura todo... a mi en particular me cuesta un poco creer en eso, yo creo que más bien lo acomoda para hacerte saber por qué algo tuvo que pasar, por qué alguien se tuvo que ir de tu vida.
Todo tiene un principio y un fin, y ese todo entra en contacto con vos para mostrarte algo, ya sea algo lindo o mostrarte alguna lección que debías aprender y no la veías a simple vista.
Entonces el soltar, más allá de la renuncia a algo o alguien, implica bajar los brazos, dejar de sostener algo que por si solo no solamente que no se sostiene, sino que aparte ya no nos aporta en nada y en algunos casos se torna lastimoso. Bajar los brazos y abrir la puerta para que entre cierta confianza de que "Por algo pasan las cosas y las cosas pasan por algo" y ser consciente de que hemos actuado, hemos estado presentes, pero es el momento de sentarse y dejar que algo externo venga a limpiar, purificar o a ordenar nuestra vida. O quizás traernos algo mejor, algo inesperado que vuelva a poner nuestra vida de cabeza pero de forma de aventura, de algo que nos llene de adrenalina de nuevo. De volver a brillar, a arder por dentro y a impulsarnos a seguir actuando.