Lo cual es raro, por muchos años tuve que estar atado a una o varias situaciones que lo que me quedaba era estar alerta, siempre, ante una posible catástrofe que podría hacerme entrar en crisis.
Y esta, es la primera vez dónde nada ocurre. Pero aún así, el sentimiento de estar pendiente a alguna posible eventualidad que pueda llegar a surgir sigue latente...
Nunca esperé que fuera mi psicóloga quien me dijera las más hermosas y mejores palabras que siempre había esperado de algún chabón con el que me estuviera relacionando, las mismas fueron:
"No sucede nada, y está bien, está todo bien. No hay necesidad de preocuparse. Podés aprovechar el tiempo para disfrutar."
Es aún rara la situación, es como tener un tesoro en tus manos y no saber qué hacer con ello. Es como entrar en un nuevo lugar donde no conocés nada, ni a nadie, pero en el fondo sentís que está bien, que eso es lo correcto. Y sin importar cómo o por qué... decidís quedarte igual.
