En una miré el piso y medité, que si lo llegaba a pisar era conectarme con la realidad, era comenzar el día y afrontar un montón de cosas. Me detuve y dije: "¿Estoy listo? ¿No es muy temprano? Prefiero quedarme acá, en mi especie de barquito de resorte y algodón haciendo fiaca, reflexionando."
Me miró y me preguntó:
-¿Estás bien?
-Si-¿Te vas a quedar haciendo fiaca?
-Si.-...
Continué haciendo lo que venía realizando, o sea, pensar, recordar, llenarme de veneno. Me preguntó de nuevo si me encontraba bien, y acto seguido, vino, se acostó al lado mio y me abrazó. Justo cuando se estaba por ir, lo miré y dije: "Basta, hora de empezar a solucionar las cosas?" le hice una pregunta y me respondió algo que me relajó un poco. Se fue con su desayuno y sus apuntes, y entonces, volví a mirar el suelo y pensé "Bueno, capaz ya es hora. Quedarme acá no me sirve de nada, va a ser más productivo salir a la realidad, enfrentar y solucionar mis problemas, mis mambitos."
Me levanté, puse el primer pié en el piso y opté por dar el primer paso hacia un buen lunes.
