Me desperté muy temprano hoy tras haberme dormido "temprano" (ponele) anoche. Lo vi a él desayunando y tratando de estudiar. Yo estaba acostado, tapado hasta la nariz. mirando unos apuntes suyos que hay arriba de un parlante, pensando, recordando lo que me había pasado ayer en el trabajo, y ciertas cosas que él dijo, haciéndome preguntas de todo tipo y de todo color, mezclando la rabia que me quedó de mi trabajo ayer y haciéndome hipótesis acerca de por qué él hizo lo que hizo.
En una miré el piso y medité, que si lo llegaba a pisar era conectarme con la realidad, era comenzar el día y afrontar un montón de cosas. Me detuve y dije: "¿Estoy listo? ¿No es muy temprano? Prefiero quedarme acá, en mi especie de barquito de resorte y algodón haciendo fiaca, reflexionando."
Me miró y me preguntó:
-¿Estás bien?
-Si-¿Te vas a quedar haciendo fiaca?
-Si.-...
Continué haciendo lo que venía realizando, o sea, pensar, recordar, llenarme de veneno. Me preguntó de nuevo si me encontraba bien, y acto seguido, vino, se acostó al lado mio y me abrazó. Justo cuando se estaba por ir, lo miré y dije: "Basta, hora de empezar a solucionar las cosas?" le hice una pregunta y me respondió algo que me relajó un poco. Se fue con su desayuno y sus apuntes, y entonces, volví a mirar el suelo y pensé "Bueno, capaz ya es hora. Quedarme acá no me sirve de nada, va a ser más productivo salir a la realidad, enfrentar y solucionar mis problemas, mis mambitos."
Me levanté, puse el primer pié en el piso y opté por dar el primer paso hacia un buen lunes.